martes, 17 de mayo de 2011

Dos años

Hoy no voy a hablar de música, aunque mucho tiene que ver el tema con la música. Hoy voy a hablar de poesía. Antes de que muchos dejéis de seguir leyendo el post, quizá deberíais aguantar un par de párrafos, porque no es una poesía al uso, es sobre una poesía, y sobre un poeta en concreto, que cambió las reglas de la poesía, que se hizo humano bajando del olimpo y de las torres de marfil donde siempre solían habitar estos seres.

Hoy hace dos años que murió Mario Benedetti, y quizá por eso lo recuerde con más fuerza. A Mario lo conocí tarde. Yo estaba en filología cuando hoy hablar de él por primera vez. Había oído cosas, había visto otras, pero no me había parado a escucharlo y leerlo en condiciones. Cuando empecé ya no pude parar.

La poesía de Mario no está sujeta a metros ni rimas (aparentemente) pero es capaz de llegar a la conciencia de cada uno, quizá por las imágenes que crea, quizá por las figuras, el uso del humor o las palabras del pueblo llano. No es una poesía que hable sólo de amor, aunque son los más famosos los versos de tema romántico. Es una poesía que habla de vida, de lucha, de compromiso. Es una forma de ver el mundo diferente a lo que se había planteado antes. Quizá por eso llegó a tanta gente.

Pero he dicho que estaba relacionado con la música, y no voy a mentir. Muchas de las canciones de Mario permanecen en el imaginario colectivo porque han sido cantadas, por Serrat, por Viglietti (con quien tenía un espectáculo llamado "A dos voces" realmente imprescindible) Si buceáis un poco por youtube seguro que encontráis muchos de estos ejemplos. Yo tengo mis preferidos, unos por estricta nostalgia y otros porque me han servido para construir con palabras un puente indestructible.

Está de más hablar de Mario, cuando lo importante es leerlo, escucharlo y que cada uno lo sienta a su manera, porque el poema, como cualquier obra literaria, cualquier canción, cualquier texto teatral, no está completo hasta que el lector, oyente, espectador, lo recibe y lo hace suyo. La teoría de la "obra abierta" de Umberto Eco, que daría para mucho. Os dejo con un poema que es canción, y pronto volveré con casos inversos, de canciones que son poesía... porque en el fondo son lo mismo, pero vestidas de manera diferente.

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