Ya ha pasado, como una exhalación, como una estrella fugaz. Esta es la parte mala de esperar con tantas ganas algo, que luego pasa antes de que lo puedas saborear del todo, pero lo bueno es las cosas que ha dejado este SOS 4.8, los conciertos y las vivencias.
Está claro que del SOS 4.8 sólo puedo hacer la crónica de la parte musical, de todo lo artístico, conferencias y demás no tengo más que referencias de cosas oídas, y la sensación de haberme perdido cosas irrepetibles, como el tema cantado por PAtti Smith y Antonio Luque, por ejemplo.
Pero dejemos de un lado los lamentos, y entremos en materia, que es lo que estáis deseando todos, mis desocupados lectores. Para ser coherente con la narración, y para comprender el clímax de la situación, será mejor que cuente de manera cronológica los acontecimientos, y me pare a hacer breves reseñas de los momentos más impactantes o de mejores recuerdos para este blogger cuya única pretensión es ser feliz con la música, y si de paso alguien más descubre nuevas canciones para la BSO de su vida, mucho mejor.
El festival empezó como siempre, tras el cambio de pulseras, rito iniciático imprescindible en todo festival y que a los vírgenes en estas cosas siempre les produce una especial sensación de poder. Quisimos estar en Manel pero cuando avanzábamos por el recinto ya se oían los acordes de The Kooks, y sabíamos que a Manel le quedaba poco por tocar. El concierto de The Kooks, con un aforo medio de gente expectante, sirvió para empezar a calentar el escenario principal, donde estaban puestas todas las esperanzas musicales del día, aunque en el escenario Jagermeister y en las carpas hubo pequeñas sorpresas agradables.
The The Kooks a Triángulo de Amor Bizarro, con sus guitarras desgarradas, ese sonido que en ocasiones se asemeja al dolor y produce esa misma sensación de mover el espíritu de los danzantes. Muchas veces me ha recordado la música de Trángulo a las danzas de bacantes de la antigua grecia por esa pulsión especial que mueve al oyente, y mucho más si se produce en unión con un grupo más amplio, como sucedió en el escenario Jagermeiter esa tarde de viernes.
Una tarde de viernes que amenazaba lluvia, y que se saldó con un pequeño susto, mientras estábamos refugiados en la carpa Jack Daniel's viendo un miniconcierto de Second, que jugaban en casa y tocarían al día siguiente en el escenario principal. Un pequeño concierto, familiar, con gente sentada en el suelo en puffs negros, con el escenario a menos de medio metro de suelo y con la comunión directa con el público que consigue esta cercanía. Mientras Yann Tiersen terminaba su concierto en el escenario principal. La carpa no dejaba ahí sus sorpresas fuera de cartel. Lori Meyers también nos deleitaron con tres temas en acústico para tomar la medida al público para lo que harían la noche del sábado...
El primer plato fuerte del día, y por tanto del festival, estaba asomándose al escenario. El esperadísimo regreso de Vetusta Morla a los escenarios. El nuevo disco del grupo salió en formato digital apenas tres días antes del festival, por lo que poca gente conocía las letras en profundidad, aún así se ansiaba que llegase el momento de ver en directo cómo suenan esas canciones oídas con premura días antes. Hoy por hoy "Mapas" no es un disco de festival. Sé que mucha gente, sobre todo los incondicionales, estarán diametralmente en contra de este juicio, pero a mi entender, no suena tan fresco como el primer trabajo del grupo. Evidentemente el disco está muy bien trabajado, una pieza de orfebrería altamente compleja que ha dejado de lado los sonidos más mediterráneos de temas como Sharabbey Road y han optado por profundizar en las guitarras envolventes heredadas de la más pura tradición del "OK Computer" de Radiohead. Ser comparados con Radiohead y con su "OK Compueter" no es malo si tenemos en cuenta que es uno de los discos referencia en la historia de la música contemporánea, pero en este caso, esa filiación se convierte en problema para Vetusta Morla que sólo fue capaz de conectar verdaderamente con el público con los temas antiguos y con una transformación casi a lo Mayumaná del final del espectáculo. Nada reseñable, aunque habrá que esperar a que el disco esté más pulido en conciertos para saber si funciona o no, si se desinfla el efecto Vetusta o se consolida. Al final de la temporada de conciertos lo sabremos. Lo único que se ahora, a toro pasado, es que si hubiera podido me habría ido a ver el espectáculo de These New Puritans, que seguro aportó cosas nuevas al panorama.
El otro plato fuerte de la noche, por la trayectoria del grupo y por la exclusividad de ser el único concierto en España de la banda newyorquina, fue el directo de MGMT, esperando todo el mundo sus grandes éxitos, empezaron con un concierto bastante sosegado que no explotó en Kids hasta casi el final, lo que hizo que muchos de los seguidores, no incondicionales, aprovechasen para otros menesteres, como pasarse a ver Trentemoller o ir directamente a la zona SOS club a bailar, que es lo que pedía un viernes bien pasada la media noche.
El concierto más comentado en twitter y foros de la noche fue el de Two Doors Cinema Club, al que no asistimos al estar terminando de ver a Vetus Morla, aunque fuese para confirmar lo que durante todo el concierto estábamos sintiendo.
Al final la noche acabó como debía de acabar: en la zona SOS Club, baiilando gracias al set de DJ de The Leadings, hasta bien entrada la madrugada con remixes de temas clásicos, desde Michael Jackson a Olé Olé, pasando por Nirvana, entre otros. Esta claro que recurrir a temas antiguos y ponerles una base bailable siempre es un acierto, sobre todo para la gente que ya tenemos una edad mayor que la media de asistentes, o al menos eso me pareció a mi.
El sábado empezó con actuaciones en la Plaza de las Flores y la Plaza del Carmen. Al más puro estilo Sonorama, este año el SOS 4.8 ha tenido el gran acierto de sacar conciertos a la calle, de exteriorizar la música fuera del recinto de conciertos y llevándola a toda la ciudad. De los dos escenarios posibles, nosotros nos quedamos con Los últimos Bañistas y Mujeres.
La tarde, que prometía lluvias intensas según las apps y cualquier vistazo rápido al cielo, se quedó despejada del todo pra dar comienzo a una sesión divertidísima de Pin y Pon Djs, con poco público al principio (casi más parecía que tocaban para amenizar la espera a los que hacían cola para su entrada para el Rooom de Standstill), pero que en nada consiguieron sacar públio de debajo de las piedras, animando a todos para el gran día del sábado en el escenario principal, casi en su totalidad.
Antes de que los murcianos Second abrieran la veda en el gran escenario verde, sus vecinos de Varry Brava ya estaban haciendo saltar a las masas en el escenario Jagermeister. A los chicos de Varry Brava los veríamos después, antes de Editors, en la carpa Jack Daniel's, en plan juguetón y sabiendo que el público de la carpa era plena y ciegamente fiel.
Pero antes de todo esto, Second se encargó de abrir el escenario principal haciendo un repertorio de su nuevo disco aderezado con algunos temas de triunfo seguro entre el público. Con el disco de Second pasa algo parecido al de Vetusta Morla, pero menos exaegerado. Hay temas muy bailables y temas de muy alta calidad, pero también hay temas tontos como "muérdeme" que están llamados a ser llenapistas, pero no por ello rozar la excelencia, ni mucho menos. El concierto fue ameno, incluidas las acrobacias circenses de su cantante, encaramado a uno de los laterales del escenario.
Como era día de escenario principal, no había que abandonarlo y fuimos caldeando el ambiente con White Lies, para llegar a la primera explosión de la noche con Editors que demostraron su valía frente a un público enfervorecido, ansioso no sólo de los hits del grupo, sino también de cada una de las canciones que iban desgranando entre sintetizadores, teclados y batería.
Con la aparición de Brett Anderson en el escenario se culminó una de las expectativas del festival. Lo malo de las expectativas es que se suelen quedar cortas, muchas veces por elementos externos. En este caso un sonido algo deficiente y problemas de Brett con su micro y el pie que llevaba desencadenó en varios momentos de rabia que en las primeras filas pudieron escuchar, a micro apartado, como maldecía a técnicos y compañeros de la banda por los problemas que tenía. De todos modos, y sacando el repertorio de todos sus grandes éxitos, fue desnundando su registro habitual de movimentos sensuales, provocación decadente y magia noventera, casi vintage en estos tiempos modernos. Pese a todo, Suede no defraudó y se lelvó gran parte de las ovaciones de la noche. Parecía que iba a ser el triunfador absoluto del festival. Por fin vimos a Brett Anderson en condiciones, porque lo del Sonorama de este verano en solitario era lastimoso, pobre, rácano e incluso aburrido.
Pero todavía quedaba una sorpresa. Lori Meyers salieron crecidos al escenario. Pulladita inical de Noni a Brett por "haber roto algo" y después todos los éxitos de la banda, todos los más bailables para un público que se había entregado a Suede y que hizo lo propio con Noni, que superó al cantante de Suede en registros, complicidad con el público y número de striptease, porque si el primero se desabrochó progresivamente la camisa, el segundo se quitó corbata, chaqueta y hasta camisa cuando el calor del escenario no le dejaba seguir más. Porque si bailó como nunca, con todas sus poses el primero, el segundo se dejó la piel en el escenario. Gran duelo para acabar el festival que en algunos momentos me llegó a recordar (Noni) al Jagger a pecho descubierto dejándose toquetear por las fans de primera linea. Todo un espectáculo.
Tiga cerró el cartel, pero después del sabor de boca de Lori Meyers creo que no fue un plato de buen grado para los popies y gafapastas.
Y al igual que el sábado, el domingo se cerró el festival con actuaciones en las plazas. De nuevo volvimos a optar por la Plaza de las Flores para disfrutar de ver a Sr. Chinarro en acústico sólo ante el peligro y con su guitarra como única arma. Sin duda un gran comienzo de domingo. No llegué a escuchar todo el concierto, pero sí hoy, además de algunos temas de su "Presidente", dos grandes canciones Los ángeles y El rayo verde.
Cerró el SOS, aunque fuera en la plaza, un concierto de Standstill que supo a poco y que dejó a todo el mundo con la sensación de querer más SOS, de que vuelva a ser principios de mayo.
En lineas generales el festival ha vuelto a ser todo un éxito de público y de organización. Con más de 80.000 personas entre los dos días y un ajuste más que razonable a los horarios marcados, se puede afirmar que se han marcado un buen tanto por esta parte. De otro lado, quizá convendría revisar infraestructuras para próximas ediciones. La antena de Movistar no era suficiente refuerzo para la cantidad de teléfonos de la zona, no para la demanda de Wi-fi o 3G, que eso supimos pronto que era una utopía, sino también para servicios básicos como llamadas o sms. Un servicio de comunicaciones colapsado puede traer siempre más quebraderos de cabeza de los esperados. Hay que reconocer que estamos enganchadísimos al teléfono y sus nuevos servicios, y estas cosas tienen un precio.
Por otro lado la organización se ha marchado un tanto al tener a varios grupos en diferentes frentes, se han podido ver las diferentes caras de los grupos, desde acústicos, entrevistas, charlas literarias, grandes directos o pequeños acústicos..., pero este efecto multiplicado por la cantidad de eventos que han surgido puede ser contraprudencente, porque hace que muchos grupos y artistas aparezcan como omnipresentes frente a otros, que quizá tienen más calado.
De todos modos, y pese a las críticas a algunos conciertos, a la masificación de zonas y demás, hay que aplaudir a la organización, porque un festival que lleva cuatro años en cartel se ha convertido en un referente en el panorama de festivales de España, y además inaugura de manera oficial la temporada de festivales de verano.
Esperamos vernos en muchos más festivales, reencontrarnos con amigos que hemos visto en éste, con gente que hemos conocido y con aquellos que hemos echado en falta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario